Autor : Borrajo, Cristina1
1Centro de NeumonologÃa y Rehabilitación Respiratoria, Luján, Provincia de Buenos Aires, Argentina
https://doi.org/10.56538/ramr.LHDV4101
Correspondencia :
El
tabaquismo continúa siendo una de las prinÂcipales causas de
morbimortalidad en Argentina, con más de 40.000 muertes anuales
atribuibles al consumo de tabaco, según el Ministerio de Salud. A
pesar de su impacto devastador, persiste una preocupante brecha en la
formación médica respecto al abordaje integral del tabaquismo
como enfermedad adictiva, crónica y recidivante. En un país donde
el tabaco mata a más de 40.000 persoÂnas al año, resulta
alarmante que quienes lideran la atención respiratoria no estén
suficientemente preparados para combatirlo
Estudios
nacionales como el TAMARA II1,
2 (Tabaco
en Médicos de la República Argentina) han evidenciado que menos
del 50 % de los médicos encuestados recibió capacitación
específica en cesación tabáquica. En concreto, solo el
36,6 % recibió entrenamiento en pregrado y el 40,8 % en posgrado. Aun
así, la información es fragmentada y carece de una estructura
sistemaÂtizada. Esta carencia se traduce en intervenciones clínicas poco
efectivas, escasa confianza profesioÂnal para abordar el tema, y una
subutilización de herramientas terapéuticas disponibles, como la
intervención breve, la terapia farmacológica y el
acompañamiento conductual.
La
paradoja es inquietante: mientras se espera que el médico sea un agente
activo en la prevención del tabaquismo, muchos profesionales descoÂnocen
los protocolos actualizados, minimiÂzan la complejidad de la adicción o
incluso continúan fumando. En el estudio TAMARA II, el 19,7 % de los
médicos eran fumadores activos y el 21,7 % exfumadores.
Sin
embargo, tenemos la responsabilidad, como médicos, de abordar y tratar
el tabaquismo en todas las personas que asisten al sistema de salud y tenemos
herramientas para ello.
La
estrategia de las 5 A consiste en una interÂvención breve (3 a 10 min.)
que se debe ofrecer a todos los pacientes en cualquier consulta médica,
independiente de la especialidad. Las 5 Aes son: Averiguar (preguntar el
estatus de fumador), Aconsejar dejar de fumar, en forma clara y firme; Apreciar
el grado de motivación del paciente para dejar de fumar; Ayudar y
ofrecer ayuda concreta y Arreglar un plan de seguimiento3.
Es
una intervención costo-efectiva, que se puede aplicar en consultas de
atención primaria, clínica médica o medicina general e,
incluso, en otras consultas relacionadas con la salud, como odonÂtología,
enfermería, etc. en los cuales proporciona una conducta clara para
detectar y estimular el abandono de los pacientes fumadores.
Es
muy frecuente que en la consulta general se interrogue al paciente sobre
hipertensión arterial, diabetes, obesidad, hábitos alimentarios
y/o actiÂvidad física y que incluso se los medique ante un hallazgo
patológico. Pero también es frecuente que el paciente no reciba
ninguna advertencia sobre el impacto de fumar en la patología
diagnosticada. Y, muchas veces, ni siquiera se los interroga sobre la historia
de tabaquismo. Omitir el tabaquismo en la anamnesis es omitir una de las causas
más relevantes de deterioro respiratorio y de la salud en general.
La
evidencia internacional respalda que una intervención breve,
realizada por un proÂfesional capacitado, puede aumentar sigÂnificativamente
las tasas de abandono del tabaco4.
El efecto de ofrecer apoyo para dejar de fumar es sustancial en términos
absolutos. AproÂximadamente el 20 % de los pacientes que reciben esta
intervención harán un intento para dejar de fumar en los
próximos 6 meses de la visita. Si, además del consejo, se les
ofrece ayuda concreta, hasta el 35 % de los pacientes harán el intento.
Sin embargo, para que esta estrategia sea efectiva, es indispensable que los
médicos cuenten con forÂmación sólida, actualizada y
transversal en todas las etapas de su carrera: desde el grado hasta la
práctica hospitalaria5.
¿Cuáles
son las barreras para conseguir esto?
-
Escasa inclusión en la currícula de
pregrado.
-
La cesación y la prevención del tabaquismo no están bien
integradas en los planes de estudio de las facultades de Medicina.
-
Falta de tiempo en la currícula.
-
La mayoría de las facultades no exigen forÂmación en estas
áreas, y el tema se aborda, a menudo, de forma superficial.
-
Falta de experiencia por parte de los docentes.
En
la actualidad no existe un relevamiento completo de cómo se aborda la
formación sobre tabaquismo en el posgrado: concurrencias, reÂsidencias,
etc. Pero cabe suponer que es igual de fragmentada y poco sistemática
como en el pregrado. Aunque, tal vez, algo más relevante, según
lo muestra el estudio TAMARA II.1 La falta de
formación sistemática perpetúa una práctica
clínica que ignora una de las adicciones más letales y tratables.
No
es un dato menor que la población de médiÂcos fumadores sea solo
levemente inferior que el número de fumadores registrado en la
población general. En el trabajo que se publica en este núÂmero,
el 20,4 % de los médicos entrevistados son fumadores actuales. El hecho
de que el médico fume condiciona su actitud ante el problema, puesto que
tal y como se evidencia en diferentes estudios, los médicos fumadores
son más permisiÂvos y tienen menor compromiso ante las iniciativas de la
comunidad en la prevención del tabaquismo.6
La
lucha contra el tabaquismo requiere más que voluntad: exige conocimiento,
compromiso institucional y políticas educativas que prioricen la
prevención y el tratamiento. En este contexto, la formación
médica en Argentina tiene una deuda pendiente. Incorporar contenidos
obligatorios sobre tabaquismo en los planes de estudio, promover la
capacitación continua y foÂmentar entornos libres de humo en
instituciones sanitarias son pasos urgentes y necesarios. Como profesionales de
la salud respiratoria, no podemos permitir que el desconocimiento sobre el tabaÂquismo
siga siendo una constante. La formación médica debe estar a la
altura del desafío sanitario que enfrentamos.
Porque
si los médicos no saben lo suficiente soÂbre el tabaco, ¿quién
liderará la respuesta sanitaria ante una de las epidemias más
letales del siglo?
Conflicto
de intereses
La
autora no declara conflicto de intereses relacionados al editorial.
BIBLIOGRAFÍA
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