Autor : Luna, Carlos M1
1Consultor División Neumonología, Hospital de Clínicas, Profesor Titular Consulto de Neumonología, Universidad de Buenos Aires, Argentina.
https://doi.org/10.56538/ramr.LDBA9990
Correspondencia : Dr. Carlos M. Luna. Correo electrónico: dr.cm.luna@gmail.com
El
diagnóstico bacteriológico de la neumonía nosocomial
asociada a la ventilación mecánica invasiva (NAV) preocupa
seriamente a los médicos que atienden ese tipo de pacientes lo
suficientemente graves como para requerir intubación traqueal y
ventilación mecánica invasiva. Estas neumonías se presentan
en personas lo suficientemente graves como para estar internados en terapia
intensiva y requerir intubación endotraqueal y
conexión a un respirador. En estas condiciones, los pacientes
indefectiblemente son colonizados por microorganismos hospitalarios,
habitualmente multirresistentes a
antibióticos, más aún en países como el nuestro en
comparación a lo observado en Estados Unidos o Europa.1 De acuerdo con la eficacia y la
indemnidad de los mecanismos de defensa, del poder patógeno y de la
cantidad de microorganismos presentes en su vía aérea, con
frecuencia los pacientes desarrollan una neumonía que empeora aún
más su estado. Estas neumonías suelen llevar a una creciente
insuficiencia respiratoria, progresión de la enfermedad, alta virulencia
de los microorganismos colonizantes, la indemnidad
que puedan sostener los mecanismos de defensa, su sensibilidad a los
antimicrobianos y la eficacia del tratamiento antibiótico aplicado. Ante
esta seria complicación es obligatorio obtener material de secreciones
pulmonares antes de prescribir antibióticos empíricos de amplio
espectro y desescalar dicho tratamiento una vez
confirmado el diagnóstico, su etiología y sensibilidad a los
antimicrobianos presentes.2 Un aspecto controversial es
encontrar un balance que permita a los médicos asistenciales encontrar
“la mejor horma para su zapato”.
Karina Otero y Tatiana Días de Carvalho hicieron un
estudio observacional retrospectivo recopilando los datos de pacientes con NAV
atendidos en terapia intensiva, junto con los resultados de estudios
bacteriológicos de material de las vías aéreas recogidos
desde 2018 y que incluyó los años 2020 y 2021 (pico de actividad
del virus SARS-CoV-2).3
Las autoras concluyeron que los resultados por ellas hallados
muestran que, en comparación con el método de minilavado
broncoalveolar, el aspirado endotraqueal
(consistente en la obtención de muestras de secreciones traqueales a
través de una sonda de PVC una vez superada la vía aérea
artificial) es «óptimo para el análisis de rutina ya que es
más económico y seguro».
Es alentador descubrir a colegas atendiendo a pacientes
críticos en ventilación mecánica invasiva y realizando un
escrutinio diario acerca de la posible presencia de NAV. Más aún,
en momentos tan difíciles como los vividos durante la pandemia de
COVID-19 a partir de 2020 que limitaron la capacidad de manejar a pacientes
críticamente enfermos con sospecha de NAV.
Las autoras hacen una propuesta acerca de una discusión que
comenzó hace más de treinta años y que aún no ha
sido zanjada, referente a la aproximación diagnóstica frente a
este tipo de pacientes ventilados mecánicamente y extremadamente
complicados con una NAV mecánica invasiva.
En 1993 la aproximación diagnóstica y terapéutica
en la NAV generó una controversia pública plasmada en sendas
editoriales que fueron ávidamente seguidos por los intensivistas que
tomaron partido por una u otra posición, en referencia a cómo
encarar el manejo de la NAV y el lugar del estudio microbiológico en
estos enfermos. Chastre y cols.4 ponían el acento en el
cultivo del lavado broncoalveolar como medida que
permitiría confirmar el diagnóstico y conocer la
etiología, y Niederman y cols.5 rescataban la importancia de
indicar un tratamiento de amplio espectro inicial para, a las 48 h, con los
resultados bacteriológicos en la mano, desescalar
ese tratamiento y simplificar así la exposición a
antibióticos. La histórica controversia fue allanada con el
tiempo y ambos grupos trabajaron y publicaron juntos en temas del manejo de
este y otro tipo de neumonías.
Si bien tanto el lavado broncoalveolar
como el uso de cepillo protegido se establecieron con el tiempo como los
mejores métodos bacteriológicos para conocer la etiología
y manejar las neumonías graves, también resultó evidente
que la realización de un estudio invasivo que de alguna manera expone
al paciente a una agresión menor en personas sanas como un estudio broncoscópico, pero no es tan inocuo en un paciente
gravemente enfermo. Esto, unido a la convicción por parte de los
expertos que generan consensos acerca de que lo mejor para los pacientes debe
ser algo disponible. Esto, aun en países con un sólido sistema de
salud no siempre garantiza contar con un fibrobroncoscopio,
cepillo protegido, y realización correcta del lavado broncoalveolar
(LBA), y llevó a que las últimas guidelines
norteamericanas y europeas/ALAT recomienden siempre realizar un estudio
bacteriológico antes de iniciar el tratamiento de una NAV, pero
aconsejando el uso de técnicas menos complejas y costosas,6, 7
que incluyan el aspirado traqueal con cultivo semicuantitativo,
claramente en línea con lo propuesto por las autoras de este estudio.
Dicho esto, y reconociendo mi adherencia a la realización
de estudios invasivos (en particular el LBA) en estos pacientes, se debe tener
en cuenta que, si bien las autoras del artículo de marras describen
correctamente que la sensibilidad (S) del aspirado traqueal, que es del 75,5 %,
es similar a la del LBA, que es del 75,6 %, en la comparación de
veintidós estudios,8 la especificidad del aspirado
traqueal es 61 % muy inferior a la del LBA 78,9 % en 22 estudios9.
Esto último, en la realidad que se vive hoy en el mundo, y más
aún en países como el nuestro, respecto de la resistencia a los
antimicrobianos (OPS/OMS estiman que la resistencia a los antimicrobianos se
ha convertido en un serio problema de la salud pública a nivel mundial y
afirman que en 2050 será la principal causa de muerte y dejará
pérdidas superiores a los cien billones de dólares)10
puede hacer más perentorio ser prudentes a la hora de
administrar antibióticos innecesarios por el efecto que los
antibióticos puedan tener en el agravamiento de las resistencias en
infecciones graves. Quedan interrogantes, si los estudios moleculares que
confirman en una hora la neumonía, su etiología y su perfil de
resistencia se tornaran accesibles a todos, sería entonces necesario
disponer de la mejor muestra invasiva para acercarnos al real patógeno e
indicar un tratamiento temprano definitivo, algo sumamente deseable.
Conflicto
de intereses
El
autor no declara conflicto de intereses relacionados al editorial.
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