Autor : Fernando Grassi1, Alejandro Videla2, María Victoria Invierno1
1Hospital Universitario Austral Ciudad, Autónoma de Buenos Aires, Argentina 2 Hospital Británico de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
https://doi.org/10.56538/ramr.UXFO5372
Correspondencia : María Victoria Invierno Correo electrónico: victoriainvierno@yahoo.com.ar
RESUMEN
Introducción: Se define como neumomediastino a la presencia
de aire en el espacio mediastinal. Este fue descripto
en el año 1819 por Laennec, quien lo describió
como secundario a trauma. Dentro de las causas no traumáticas se
encuentran las exacerbaciones de asma. El siguiente reporte presenta dos casos
de neumomediastino en el contexto de crisis
asmática. Caso 1: Paciente masculino de 18 años,
asmático desde la infancia. Presentó una exacerbación de
asma y tuvo como complicación neumomediastino
y enfisema subcutáneo. Caso 2: Paciente masculino de 37
años, asmático y deportista. Presentó una
exacerbación de asma y cuadro de bacteriemia por Salmonella, con hallazgo
tomográfico de neumomediastino.
Conclusión: Se desconoce la incidencia real del neumomediastino
asociado a crisis asmática. Suele ser una entidad asintomática y autolimitada, pero debe sospecharse en pacientes con
disnea, enfisema subcutáneo e hipoxemia refractaria al tratamiento
inicial. El manejo de la exacerbación de asma y el monitoreo son los
pilares del tratamiento.
Palabras clave: Neumomediastino, Asma, Síndromes de fuga de aire, Enfisema subcutáneo,
Hipoxemia, Tomografía computarizada de tórax, Efecto Macklin
ABSTRACT
Introduction: Pneumomediastinum (PM) is defined as the presence of air in the mediastinal
cavity. It has been described by Laennec in 1819 as secondary to trauma. Among
the non-traumatic causes, asthma exacerbations are included. The following
report depicts two Pneumomediastinum cases in the
context of an asthma crisis. Case 1: 18-year-old male, diagnosed with
asthma since childhood. The patient presented with an asthma exacerbation,
associated with subcutaneous emphysema and Pneumomediastinum
as complication. Case 2: 37-year-old male, asthmatic athlete. He
presented with an asthma exacerbation, associated with Salmonella bacteremia
and Pneumomediastinum as a tomographic finding.
Conclusion: The real incidence of Pneumomediastinum
associated to asthma attacks is currently unknown. It is generally an
asymptomatic and self-limited entity, but it must be suspected in patients
presenting with dyspnea, subcutaneous emphysema and hypoxemia that does not
improve with oxygen therapy. Controlling the asthma exacerbation and monitoring
the patient are the main bases of the treatment.
Key words: Pneumomediastinum, Asthma, Air leak síndromes, Subcutaneous emphysema, Hypoxemia, Chest Computed Tomography
scan, Macklin effect
INTRODUCCIÓN
El neumomediastino (NM),
también conocido como enfisema mediastinal, se
define como la presencia de aire en el mediastino. Es una entidad poco
frecuentemente diagnosticada, cuya incidencia en asmáticos varía
en la bibliografía entre el 0,3 % en pacientes pediátricos1 hasta un 11 %
en adultos.2 Se produce a
partir de un escape de aire desde la vía aérea o, en menor
medida, desde el tracto digestivo hacia la cavidad torácica, y se
encuentra dentro del espectro de síndromes de fuga de aire (SFA).
Los SFA son una complicación posible en las exacerbaciones de asma; el
NM es la más reconocida.3 El objetivo
del siguiente reporte es presentar dos casos de NM asociado a crisis
asmática, destacando la clínica, diagnóstico y
evolución de ambos pacientes.
Caso 1
Un paciente masculino de 18 años, no tabaquista,
consultó al servicio de emergencias por un cuadro de tos no productiva y
disnea de 7 días de evolución, que progresa a mMRC
III/IV las últimas 48 horas. Como antecedentes de relevancia, refiere
haber sido diagnosticado con asma desde los 11 años de edad, no tuvo
hospitalizaciones previas y se encuentra en tratamiento por cuenta propia con
un (1) cánister de salbutamol inhalado a
necesidad, de 100 mcg/dosis al mes (dosis totales =
200). Niega el uso de corticoides inhalados y declara no haber recibido un
seguimiento de su enfermedad por parte del servicio de neumonología.
El paciente es internado en un centro público
durante 48 horas por hipoxemia asociada a crisis asmática. Durante la
internación se le realiza una tomografía computarizada (TC) de
tórax sin contraste (Figura 1), la cual constata la presencia de neumomediastino que se extiende hasta la base del cuello,
asociado a un enfisema subcutáneo en la pared torácica anterior.

Se le indican corticoides sistémicos e inhalados y
tratamiento con broncodilatadores. Evoluciona con parcial mejoría
clínica.
El paciente es derivado a nuestro centro. Ingresa
lúcido, afebril, normotenso,
con una frecuencia cardíaca de 100 latidos/min, y con buena
mecánica ventilatoria. Se encuentra taquipneico
(30 respiraciones/min) y con saturación del 90 % a FiO2
21 %. Al examen físico, se ausculta una regular entrada de
aire bilateral, con sibilancias generalizadas de predominio espiratorias. El
enfisema subcutáneo es evidente a la palpación bilateral de las
regiones pectorales altas, supraclaviculares y cervicales.
El laboratorio de ingreso muestra leucocitosis de
20520/mm³. Se procede a realizar gasometría arterial a aire ambiente, la
cual evidenció hipoxemia con insuficiencia respiratoria (PO2 55 mmHg), normocapnia (PCO2 43 mmHg), pH 7,40; HCO3
26 mEq/L; exceso de base 0,8 y lactato
elevado (2,4 mmol/L).
Se le administra oxigenoterapia con flujo 2 L/ min y se
logra una SatO2 del 96 %, en
conjunto con broncodilatadores, corticoides inhalados y sistémicos
según protocolo institucional de crisis de asma. Se decide
internación para monitoreo por neumomediastino.
Evoluciona con franca mejoría de la clínica y de
oximetría. Se decide el alta hospitalaria a los 5 días, con
tratamiento y controles por consultorios externos de la especialidad.
Caso 2
Paciente masculino de 37 años, deportista de alto
rendimiento, en tratamiento inhalado con dos (2) dosis diarias de budesonida/formoterol 160 mcg/4,5 mcg. Refiere haberse
vacunado contra COVID-19 con tres dosis. Consultó a la guardia de
nuestro centro por cuadro de cefalea y fiebre de 38,6 °C de 5 días de
evolución, asociado a astenia y disnea mMRC
I/II de aparición en las últimas 24 horas. Como antecedente de
relevancia refiere que realizó running de montaña a dos
mil metros de altura en el norte del país a principios del mes, y al
momento de la consulta, presenta un cuadro de diarrea y vómitos de 20
días de evolución. Debido al cuadro febril y la disnea, se le
realizó un hisopado nasofaríngeo con PCR para COVID-19 y TC de tórax.
El resultado de la PCR fue negativo, pero se evidenció NM en la TC de
tórax (Figura 2). Se decide su internación por el hallazgo previo
de la TC y la sintomatología, y se solicitan dos muestras de
hemocultivos.

En el ingreso, el paciente se encuentra normotenso, con febrícula de 37 °C, taquicardia
(110 latidos/min), y saturación del 97 % a aire ambiente. En el examen
físico, se observa una buena mecánica ventilatoria, se ausculta
buena entrada de aire bilateral, sin ruidos agregados. El abdomen se encuentra
blando, depresible e indoloro. Se toman muestras de
sangre venosa para laboratorio de rutina, del cual se obtienen resultados sin
particularidades. Se aísla Salmonella ssp.
en los hemocultivos (resultados positivos 2/2), por lo que se inicia
tratamiento con ceftriaxona endovenosa por
sensibilidad, durante 7 días. A su vez, se indicó oxigenoterapia
y budesonida/formoterol por
su exacerbación de la enfermedad respiratoria.
Se interpreta el cuadro como NM secundario a
exacerbación de asma, sumado a bacteriemia por Salmonella en
contexto de diarrea del viajero. Sin embargo, no pueden descartarse los
vómitos o la altura como causas probables del NM.
Pasados siete días se realiza una nueva TC de
tórax para control, en la que se observa una disminución del neumomediastino y ausencia de alteraciones pleuro-pulmonares. A excepción de la disnea inicial,
no presentó otros síntomas asociados al asma durante la
internación. Evoluciona con mejoría de los síntomas y se
indica el alta hospitalaria. Actualmente continúa en seguimiento por
consultorios de la especialidad.
DISCUSIÓN
Se presentan dos casos de NM secundario a exacerbación
de asma. Los primeros reportes de NM datan desde el año 1819 por Laennec, quien describió dicho cuadro secundario a
trauma. Desde entonces se han postulado diversas clasificaciones; la
división en NM primario (espontáneo, sin causa aparente) o
secundario es la más aceptada actualmente. A su vez, este
último se subdivide en traumático o no
traumático. Entre las causas no traumáticas frecuentes se
incluyen el uso de ventilación mecánica (NM iatrogénico),
o bien, la presencia de enfermedades pulmonares subyacentes, como es el caso
del asma.
Las crisis asmáticas pueden ocasionar un cuadro
clínico complejo; en ciertos casos, los pacientes presentan disnea e
hipoxemia como consecuencia de los SFA.4
El proceso fisiopatológico de esta entidad se explica a
partir de la rotura alveolar, secundaria a la hiperinsuflación
por la obstrucción al flujo aéreo propia del asma. La tos y otras
maniobras de Valsalva inintencionadas, como la
fuerza ejercida ante vómitos o la defecación, empeoran el cuadro
al aumentar indirectamente la presión intrapulmonar.
El efecto Macklin describe la
cascada de eventos que conducen al desarrollo del NM: inicialmente, la rotura
de los alvéolos marginales provoca una fuga del aire hacia el
intersticio, conocida como enfisema intersticial pulmonar.5 Desde este
sitio, el aire discurre en forma contigua al árbol bronco-vascular, a
través de las vainas perivasculares y peribronquiales, que alcanzan el hilio y, finalmente, el espacio
mediastinal. Este último comunica directamente
con los espacios retrofaríngeos y submandibulares, por lo que el hallazgo de enfisema
subcutáneo al nivel cervical debe producir la sospecha de que el
paciente presente un NM asociado.6 A su vez, la
presión ejercida por el aire libre en cavidad puede conducir a la rotura
de la pleura mediastinal e invasión del aire
hacia el espacio pleural, lo que provoca un neumotórax. Por otro
lado, desde el mediastino, el aire diseca los planos musculares y adiposos, lo
que puede dar como resultado la aparición de un neumopericardio
o neumorraquis. La extensión
descendente del aire a la zona periaórtica o periesofágica puede ocasionar un neumoperitoneo
o neumoretroperitoneo. Todos los escapes
de aire aquí mencionados se conocen como los síndromes de fuga
de aire (air-leak syndromes,
ALS); el NM es uno de los más frecuentes.
De esta forma, las exarcebaciones
de asma contribuyen a la génesis del NM. El Caso 1 expone una
exacerbación propia de los pacientes con mal control de su enfermedad de
base. La ausencia de la terapia antiinflamatoria fue el factor desencadenante
para la aparición de la crisis, la cual provocó la
aparición del NM debido al proceso fisiopatológico expuesto
anteriormente. Por otro lado, el Caso 2 describe a un paciente con buen control
de su asma, cuya exacerbación está dada probablemente por el
antecedente de haber realizado deporte en la montaña o por el cuadro de
septicemia. Se desconoce, además, si la altura pudo haber contribuido al
desarrollo del NM. Si bien aún no es clara la asociación, se han
reportado casos de pacientes no asmáticos y sin factores predisponentes,
que desarrollan NM espontáneo al estar en altura.7
Por otro lado, las maniobras de Valsalva
características del cuadro de vómitos y diarrea no pueden
descartarse como potenciales causantes o agravantes del NM.
En ambos pacientes, el diagnóstico del NM se
alcanzó a partir de las imágenes de TC de tórax. Esta se
considera el método de referencia en el diagnóstico de esta
entidad. Las radiografías de tórax son de utilidad, pero en menor
medida, ya que tanto el enfisema intersticial pulmonar, como cerca de un
tercio de los casos de NM, no siempre son evidentes en dicha imagen.8, 9
Los pacientes con NM son frecuentemente
asintomáticos; por consiguiente, el cuadro deberá confirmarse con
las imágenes. Sin embargo, ciertos hallazgos en la anamnesis o el
examen físico orientan al diagnóstico de NM, como la disnea o
dolor torácico de intensidades variables, hipoxemia refractaria al
tratamiento con oxígeno, o bien la palpación de enfisema
subcutáneo como se vio en el Caso 1. En menor medida, se han reportado
disfagia y disfonía en aquellos pacientes que, por la compresión
de estructuras mediastinales, sufren un
desplazamiento del esófago y de la tráquea, respectivamente.
No existen signos patognomónicos, pero se destaca
en la bibliografía un hallazgo semiológico que podría
identificar a pacientes que padecen un NM. Se trata del signo de Hamman,10 el cual
describe sobre el área precordial la auscultación de crépitos concomitantes con la sístole
cardíaca, por lo general con el paciente en decúbito lateral
izquierdo o sentado. Esto sucede como consecuencia de la acumulación de
aire entre el pericardio y la pared torácica anterior.
En cuanto al manejo del NM, dependerá del estado
clínico de cada paciente, pero suelen resolverse de forma
espontánea. El tratamiento se basa en la corrección inmediata de
la causa subyacente, oxigenoterapia según necesidad, reposo y monitoreo
hospitalario. Este último es necesario para prevenir o anticipar la
aparición de complicaciones asociadas al NM, como un neumotórax,
neumopericardio o NM a tensión que comprometa
la circulación. Debe tenerse en cuenta el barotrauma
como complicación posible en los pacientes con indicación de
ventilación mecánica. Pueden administrarse analgésicos si
son requeridos, y se deben evitar tanto las maniobras de Valsalva
como los factores de riesgo para el desarrollo de un NM posterior al alta
hospitalaria. En este sentido, la educación y el seguimiento del
paciente asmático son fundamentales para la prevención de las exacerbaciones
y eventualmente de los SFA.
CONCLUSIONES
Actualmente se desconoce la incidencia real del NM
asociado a crisis asmática, dado que únicamente se reportan
casos aislados en la bibliografía médica. Es probable que la
ausencia de signos y síntomas específicos lo vuelvan una entidad infradiagnosticada e infravalorada.
Si bien su curso es generalmente benigno y autolimitado, se han descripto casos excepcionales de
gravedad.11 Es
fundamental que exista la sospecha clínica del NM a la hora de evaluar
exacerbaciones de asma. Debe tenerse en cuenta para su diagnóstico
oportuno, ya que un NM en el contexto de crisis asmática se considera
criterio de ingreso hospitalario. Estos pacientes deben monitorearse para
anticipar el desarrollo de otros SFA y eventuales complicaciones
graves.
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